Procedimiento a seguir:
· Una vez preparados, cocidos o escaldados y picados,
cada grupo de alimentos (carnes, pescados y vegetales)
por separado, se mezclan en un vaso de batidora con la
ayuda de una cuchara grande o paleta hasta conseguir una
pasta homogénea.
· Conseguido lo anterior, tendremos una masa de
consistencia similar a las papillas que se les da a los
bebés. Si existe excesivo líquido sobrenadante
(más de 1 cm. de altura) éste debe ser eliminado.
El origen de este fluido suele ser las verduras y su naturaleza
suele ser eminentemente agua, por lo que no se produce
una significativa pérdida de nutrientes. Hecho
esto es el momento de añadir, según la fórmula
de que se trate, el resto de los componentes: huevo entero,
clara, yema, leche en polvo, spirulina, aceite de hígado
de salmón (en el caso de que lo tengamos en forma
de cápsulas habrá que abrirlas).
· Mezclar todo enérgicamente con una batidora
(o mejor, si se dispone, con una amasadora) hasta lograr
ligar todos los componentes. Un truco: añadir un
gramo de sal y el zumo de medio limón facilita
no sólo esta operación, sino también
su posterior conservación siendo además
una adecuada forma de añadir Vit. C y Sodio.
· El siguiente
paso es distribuir la pasta, ya elaborada, en recipientes
para su conservación (en refrigeración o
congelación).
· En refrigeración la pasta tiene una vida
útil no superior a los cinco días. En congelación
dependerá de la temperatura de congelación
y de almacenamiento en estas condiciones. Si se congela
rápidamente a -18ºC y se mantiene a esta temperatura
como máximo, su conservación está
garantizada por un período de alrededor de tres
meses. |
La congelación
deberá ser rápida, a fin de evitar que
se formen cristales de hielo en el interior de las
células de los alimentos de origen animal,
en especial de la carne y el pescado, estos cristales
romperían las paredes celulares y en el momento
de la descongelación liberarían el contenido
de las células arrastrando sus nutrientes.
Una forma de conseguir una rápida congelación
es, además de disponer de un congelador que
mantenga temperaturas por debajo de los -18ºC,
distribuir la pasta en láminas de menos de
un centímetro de grosor, bien en recipientes
adecuados, o sobre papel aluminio, plásticos,
etc.
¿Cómo se da a los peces?
Previamente podemos descongelar la pasta, esto deberá
hacerse a temperatura de refrigeración (entre
0ºC y 5ºC). Para ello nada mejor que dejar
la pasta en el interior del refrigerador hasta que
vuelva a adquirir su textura original. Si la pasta
se elaboró bien no deberán aparecer
líquidos. La pasta, ya descongelada, puede
darse directamente a los peces o bien (como yo suelo
hacer) se puede untar una pequeña cantidad
en recipientes planos redondos (p.e. las tapas de
los frascos de mermelada u otros más pequeños)
de un diámetro aproximado de 5 a 10 cm., y
de esta manera, cuando los peces se acostumbran (lo
suelen hacer rápidamente), la comen sin esparcirla
por el fondo. No obstante, si hay muchos peces, el
recipiente es pequeño o les gusta mucho, se
amontonan sobre la pasta formando un remolino que
acaba dispersando la pasta por el fondo. Esto no suele
ser un problema ya que su voracidad les lleva a buscar
y devorar todo el alimento. Si quedara algún
resto lo limpiarían los caracoles y todos satisfechos...
Dar la pasta congelada
tiene sus ventajas ya que se evita su dispersión
pero, para evitar problemas intestinales, esto sólo
debería hacerse una vez que los killis estén
habituados a su consumo y tendría que darse
en porciones de, como mínimo, 2 cm.2 de superficie
por 1 cm. de grosor. Con esto conseguiremos que las
porciones floten y que los peces vayan comiendo de
la periferia del bloque que se va descongelando paulatinamente.
Para finalizar...
Poco más puedo y debo añadir. A continuación
incluyo ocho fórmulas.
Las identificadas como
A, B,
C,
D,
y E
serían fórmulas adecuadas para completar
la dieta en cualquier momento de la vida del pez.
Las F
y H
podrían resultar útiles para darlas
tres días a la semana (días alternos)
durante un mes, ya que su alto contenido en grasas
crearía reservas en el pez que permitiría
soportar el ayuno durante 7-15 días (por ejemplo
en el caso de irnos de vacaciones). La G
es especialmente útil, por su alto contenido
proteico en el período previo a la época
de puesta y también puede utilizarse para alimentar
alevines que hubieran nacido con insuficientes reservas
vitelinas. 
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