Introducción
La alimentación de nuestros peces,
junto con la calidad del agua, es uno de los
aspectos que más nos preocupa en el día a día de nuestra
afición. Poner a su disposición todo lo necesario para que se
encuentren adecuadamente alimentados nos lleva a recurrir a una
amplia gama de elementos susceptibles de ser utilizados como alimentos.
En definitiva, procuramos que nuestros peces estén lo
mejor alimentados que sea posible.
Pero, ¿con qué criterios solemos decidir qué
alimentos dar a nuestros killis? ¿Qué alimentos
son los más adecuados? ¿Es lo mismo alimentar alevines que
reproductores? ¿Realmente sabemos qué es lo que necesitan
tomar como alimento? ¿Es igual de adecuado un mismo alimento
en cualquier etapa de la vida del pez? ¿Realmente asimilan
el alimento que les damos y que vemos que engullen con esa
voracidad que suele caracterizar a los killis?...
Estas y otras dudas se nos plantean cuando nos paramos a
reflexionar sobre el tema.
Si bien en acuicultura industrial sí se ha investigado
mucho en materia de nutrición de peces para consumo humano,
desafortunadamente poco se sabe sobre necesidades nutritivas,
digestibilidad, absorción de nutrientes... en peces ornamentales o
de acuariofilia. En definitiva, decidimos cómo alimentar a nuestros
peces ayudados de nuestra experiencia y, sobre todo, de la experiencia
de los que nos han precedido en nuestra afición de los que, sin duda,
son de quienes más aprendemos.
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En cualquier caso, debemos tener
siempre presente que, por muy buena que sea la dieta que demos a los
peces, nunca lograremos satisfacer las necesidades de la misma forma
y con el mismo equilibrio que el pez lo consigue alimentándose en el
medio natural.
Lo ideal sería, dada una determinada especie de killi, conocer cuáles
son sus peculiaridades alimentarias en el medio natural: ¿Cuál es el origen
de sus alimentos (animal, vegetal o mineral)? ¿Cómo varía esto en las
diferentes estaciones del año? ¿Cuáles son sus ritmos alimentarios (come
más y mejor de día que de noche, a qué horas prefiere comer)?... Lo más
conveniente sería conocer la respuesta a estas u otras preguntas teniendo
en cuenta las distintas etapas del desarrollo, desde el nacimiento hasta
el estado adulto, y durante su período reproductivo. Si tuviéramos estas
respuestas tendríamos que empezar a plantearnos otras: ¿Cuáles son los
nutrientes (proteínas, grasas, vitaminas, minerales, etc.) que contienen
tanto los alimentos que toma el pez en su medio natural como los que
nosotros disponemos? Con toda esta información en nuestro poder estaríamos
listos para decidir qué, cuánto y en qué momento dar el mejor alimento a
nuestros peces. Pero insisto en que esto sería lo ideal, algo que en
estos momentos es realmente una utopía. Deberíamos ser realistas y, en
la medida de nuestras posibilidades, hacer las cosas de la mejor manera posible.
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