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Al ser todos los componentes interdependientes, no hay posibilidad
de prescindir de ninguno de ellos, ya que supondría la muerte del resto. Esto podría servir para hacernos
reflexionar, ya que si tenemos en cuenta que la esfera vendría a ser algo así como nuestro planeta Tierra, y sus habitantes
animales, los camarones, serían el equivalente al ser humano, podríamos darnos cuenta de la fragilidad de
nuestro medio ambiente observando este "micromundo" encerrado en el cristal.
Con la experiencia, se ha conseguido ir perfeccionando el sistema y hoy en día una ecosfera tiene una expectativa
de vida de alrededor de dos años, aunque en ocasiones se han llegado a alcanzar los 7 y hasta los 10 años
de vida. La presentación en forma de esfera permite que la acumulación
de detritus sobre sus paredes sea fácil de eliminar.
Si el sistema está perfectamente equilibrado no se observarán alteraciones importantes y no necesitará
ningún tipo de limpieza, aunque en el caso de que existiera un crecimiento excesivo de algas sobre el cristal o quedara
alguna mancha en el interior, la esfera está provista de dos imanes destinados a eliminar estas impurezas. En realidad
los únicos cuidados importantes que debe tener este dispositivo corresponden al control de la temperatura a la
que se exponga, ya que por encima de los 30ºC el sistema puede llegar a estresarse, mientras que por debajo de los
15ºC se reduce el metabolismo de los camarones. Por lo demás, basta con exponerlo a la luz entre 6 y 12 horas
diarias para que el mecanismo funcione en óptimas condiciones.
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Desde hace algún tiempo se están comercializando ecosferas
para el disfrute de cualquiera, ya que su sorprendente funcionamiento y su belleza estética han convertido a la ecosfera
en algo más que un experimento científico. La elegante forma del cristal esférico y la cuidada presentación,
realizada de forma artesanal, de los componentes, han convertido lo que en origen fue un curioso experimento de la NASA en
un llamativo elemento decorativo con vida propia. No eran pocos los que opinaban que la creación de un
sistema autónomo, similar al que, a otra escala, existe en el planeta Tierra, era poco menos que imposible. Y sin
embargo la ecosfera demuestra que no sólo se puede hacer sino que, además, ya está hecho.
Para muchos acuariófilos sería un sueño poder disfrutar de sus instalaciones sin tener que preocuparse
constantemente por la limpieza del fondo o el alimento de su peces, y quizá algún día se pueda
conseguir porque, como poco a poco vamos descubriendo, en este mundo parece que no hay nada imposible.
Desde hace algún tiempo cualquiera puede adquirir uno de
estos pequeños tesoros. En todo el mundo el producto ha tenido estupenda aceptación, siendo especialmente
comprado en los EE.UU y Alemania. En España no es demasiado conocido por el momento. Existe una página web en español
donde cualquiera puede informarse detalladamente antes de adquirirlas: www.ecosferas.com.
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