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| Burbujas de vida independiente. | |
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Han pasado veinte años desde que dos científicos, los doctores Joe Hanson y Clair Folsome, lograran sus primeros éxitos en sus estudios acerca de sistemas cerrados en los laboratorios de investigación aeroespacial de la NASA. Su intención era encontrar un ecosistema, cerrado y completamente autosuficiente, que pudiera mantenerse con vida para vuelos de larga duración en el espacio, con el fin de crear estaciones espaciales que sirvieran para la exploración del Sistema Solar. Para ello, usaron una esfera de cristal parcialmente llena de agua marina, que había sido filtrada previamente. A ese agua, añadieron algo de gravilla y gorgonia, unos microorganismos activos (bacterias), unos representantes del reino vegetal (algas) y otros del reino animal (camarones rojos). Descubrieron que todos estos componentes podían mantener un equilibrio sin necesidad de proporcionarle ningún alimento externo. El único requisito que exigía el conjunto era ser expuesto diariamente a la luz indirecta del Sol. |
De hecho, la definición de ecosfera vendría a ser algo así como "una pequeña batería biológica que almacena energía luminosa transformada bioquímicamente". Esta energía lumínica estimulaba el crecimiento de las algas que servían de alimento a los camarones, a la vez que realizaban la fotosíntesis aportando oxígeno al ecosistema. Los camarones se desarrollaban gracias a las algas (aunque también comían bacterias y sus propios exosqueletos) y producían desperdicios orgánicos, que eran el sustrato fundamental para el desarrollo de la colonia de bacterias. Estas bacterias descomponían los desechos transformándolos en nutrientes inorgánicos que alimentaban a las algas, a la vez que aportaban dióxido de carbono que, junto con el producido por los camarones, servía de nuevo para que las algas realizaran su fotosíntesis. De esta manera se conseguía cerrar un círculo perfecto en el que todas las piezas encajaban. |
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