Hasta hace poco el rey indiscutible de las pantallas navideñas era la factoría Disney, aunque últimamente le han salido un buen puñado de competidores que le han hecho perder su puesto de privilegio en la taquilla. Parece que la "fábrica de sueños" ha aprendido muy bien la lección y en el 2.003 ha apostado fuerte por su última producción: "Buscando a Nemo". Se estrenó el pasado 28 de noviembre en 383 salas.
Se trata de una película realizada en los estudios Pixar con los más avanzados medios de animación digital por ordenador. El resultado es impresionante: se han conseguido reproducir las texturas, los brillos y las tonalidades subacuáticas a la perfección y los personajes tienen movimientos casi reales.
Esta película no está dirigida exclusivamente al público infantil. Sus diálogos son ocurrentes, cargados de inteligencia, y las personalidades son complejas. El mérito es aún más grande si nos damos cuenta de que el argumento de la película es de lo más sencillo: Nemo, un pequeño pez Payaso, se pierde y su padre (Marlin) recorre el océano para lograr traerlo a casa, enfrentándose a todo tipo de peligros: tiburones, medusas, corrientes oceánicas e incluso seres humanos.
Si las previsiones de la productora Buena Vista no fallan "Buscando a Nemo" se convertirá en la película de animación más vista de todos los tiempos. La fabulosa estética que brindan los fondos marinos de la impresionante Barrera de Coral australiana, hará que todos los niños quieran llevarse un pequeño Nemo a casa al igual que ocurriera tras la película de "Parque Jurásico".
Lo bueno que tiene esta película, y que la diferencia de la de los dinosaurios, es que su protagonista, Nemo, existe en la naturaleza. Hagamos, pues, un repaso a los personajes de la cinta ampliando lo que en ella podemos ver con datos reales del animal al que representan.
Los peces Payaso que Disney presenta en esta película se llaman científicamente Amphiprion bicinctus y son propios del Mar Rojo, aunque, por el aspecto bien podrían ser los famosos peces Payaso Pércula (Amphiprion ocellaris). Se trata de un pez pacífico que sólo ataca cuando ve peligrar su territorio. Tiene una relación muy estrecha con un ser de las profundidades marinas llamado Anémona. La Anémona es venenosa pero el pez Payaso es inmune a su veneno por lo que, si algún pez más grande le quiere atacar, se esconde entre los tentáculos de la Anémona donde se siente protegido. El pez Payaso le devuelve el favor a la Anémona defendiéndola de sus posibles depredadores y compartiendo con ella trozos de las presas que captura. A este tipo de relación en la que los dos salen ganando estando juntos se le llama simbiosis.
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